domingo, 5 de agosto de 2012

Pompeya



Atardece en las viejas calles de Pompeya y un perro de los muchos que vagan por la ciudad proyecta una alargada sombra sobre las desgastadas piedras del pavimento de la vía.
Mirando al animal me pregunto si será descendiente de aquel otro perro pompeyano que murió encadenado en el zaguán porque nadie de la casa de Vesonius Primus, también llamada casa de Orfeo, se acordó de soltarlo cuando estalló el Vesubio en el año 79 d.C. y cuyo molde en yeso, como los de cientos de habitantes de la enterrada Pompeya, nos acerca el drama de los últimos momentos de la vida durante la erupción del volcán.
La tarde va cayendo lentamente y cuando abandonamos la ciudad me acompaña la imagen de los dos perros y una sensación de indefinible melancolía.

sábado, 4 de agosto de 2012

Ibáñez



Me ha llegado a través de una de las redes sociales en las que participo una petición de firma, que ha promovido la escritora Lucía Etxebarria, para apoyar que se conceda el Premio Príncipe de Asturias al humorista gráfico Ibáñez 

Al tiempo que iba rellenando el formulario con mis datos para apoyar con todas mis fuerzas esta petición, afloraban los recuerdos de infancia que, en mi caso y el de muchos niños de aquellos ya lejanos años, se relacionaban con la lectura semanal de los colorines que decimos en Tenerife o los cuentos en Gran Canaria o los tebeos en el resto del país.


Y recuerdo las primeras imágenes de Mortadelo y Filemón en blanco y negro a finales del los años 50, aquella locura tan divertida que era 13 Rue del Percebe y tantos y tantos personajes que aparecieron en el Pulgarcito o el DDT como El botones SacarinoPepe Gotera y Otilio o Rompetechos

Y creo que una forma de agradecer humildemente todos los ratos divertidos que me ha dado Ibáñez es pedir este premio para él e invitarles a ustedes mis lectores a que se sumen y, en la medida de lo posible, extiendan esta buena iniciativa.

Gracias, Ibáñez

viernes, 3 de agosto de 2012

Diego y yo

Maria-Mercè Marçal (Barcelona, 1952-1998), fue poeta, traductora y narradora. Ejerció como catedrática de Lengua y Literatura Catalanas en varios institutos. Además de tomar parte activamente en la vida literaria catalana, también participa en la política y en movimientos cívicos como el feminista, que no abandona nunca. Algunos cantautores catalanes han puesto música y voz a sus poemas, como por ejemplo Marina Rossell, Ramon Muntaner y Maria del Mar Bonet. Se dió a conocer el año 1977 con el libro de poemas Cau de llunes (Premio Carles Riba 1976). Desde entonces publica diversos poemarios: Sal oberta (1982), La germana, l'estrangera (1985) o, el último de ellos, Desglaç(Deshielo) que recoge su obra poética entre 1984 y 1988. En éste, incluye un poema dedicado a un cuadro de 1949 de la pintora mejicana Frida Kahlo (1907-1954) denominado Diego y yo.

La traducción del catalán es de José Agustin Goytisolo.

Sobre una pintura de Frida Kahlo

Yo tengo en mi cabeza
la cabeza de un hombre
-¡matriz sin salidero!
Y darlo a luz me mata,
me hace morir teniéndolo.
No es un hombre, es un niño,
como un diente clavado.
Si no nace, por dentro me devora,
si nace me hunde sesos y cráneo.
En medio de la frente tiene un ojo
que me vigila, frío,
para que culpa alguna me destierre
de este vetusto paraíso.

jueves, 2 de agosto de 2012

Tal como éramos: Leonard Cohen

En 1967 irrumpe en el panorama musical americano una figura cuya presencia permanece hasta nuestros días. El poeta, escritor y músico canadiense Leonard Cohen publica ese año su primer álbum Songs of Leonard Cohen en el que se incluye la canción Suzanne. Con letra y música de Cohen tiene su origen en el poema Suzanne Takes You Down incluido en el libro de poemas Parasites of Heaven de 1966.

Comienza diciendo:

Suzanne te hace bajar a su refugio junto al río
Puedes oir como pasan los barcos
Puedes pasar la noche junto a ella
Y sabes que está medio loca
Pero por eso quieres estar allí
Te ofrece té y naranjas
Que vienen desde China
Y justo cuando vas a decirle
Que no tienes amor para darle
Te coge y mece en sus brazos
Dejando que sea el río que conteste
Que siempre has sido su amante.

En el vídeo vemos al cantante interpretándola en el festival de la isla de Wight en 1970. Un poco desaseado el Leonard pero qué pedazo de canción.



miércoles, 1 de agosto de 2012

Un buen gin tonic para el verano


Está de moda. Reconozcamos que el viejo gintonic ha vuelto con una fuerza inusitada para sus años. En pubs, tabernas, bares y, en resumen, en todos los sitios de copas se le rinde una veneración que hace poco no tenía. De bebida colonial británica ha pasado en nuestros días a convertirse en casi un objeto de culto para sus seguidores.

La cosa empieza cuando el señor Sweppe inventó la tónica, con su añadido de quinina, y los distintos fabricantes de ginebra comenzaron a afinar sus herbáceas fórmulas. La mezcla del destilado (a veces rotundo, otras suave) y el refresco produce una bebida refrescante y con un punto amargo que nos recuerda que la vida sigue ahí.

La cosa ha llegado tan lejos que la original combinación se ha complicado. Si uno va a un lugar de copas y pide un gintonic no se extrañe si le plantean un interrogatorio acerca de la ginebra que prefiere, lo que llevará a la tónica que mejor la acompaña. Es importante seleccionar una buena tónica, que debe potenciar el sabor de la ginebra. También hay que tener en cuenta los aditamentos que mejor completan el combinado.

Si usted se decanta por una Hendrick’s escocesa la acompañarán de pepino, pero si su elección es una Bulldog verá en su copa, balón por supuesto, un trozo de regaliz y una corteza de naranja, mientras que la Citadelle francesa se verá ornada con flores de temporada y corteza de lima.

Pero ¿cuál es mi gintonic favorito? Descarto de antemano uno que aquí en estas islas es imposible de conseguir pero que he disfutado en otras islas y otro tiempo. Una parte de gin de Menorca, dos y media de tónica Kas (¿dónde andará metida?), hielo y una corteza de lima. Me tengo que conformar, pues, con lo que está a mi alcance: Beefeater, Fever tree y una piel de limón sutil.

Pero falta el ingrediente secreto del gintonic perfecto. Esta bebida hay que tomarla al atardecer, sorbito a sorbito, mientras el sol va cayendo sobre el mar, mientras meditamos sobre lo poco que somos y, pese a todo, lo bien que nos encontramos.

P.S. El gintonic que aparece en la imagen se hizo con ginebra Bulldog, tónica Schweppes, hielo, gajos de naranja y regalía (regaliz) de las duras. No estaba malo, no.